En 2012 Oliver Stone dirigió Salvajes (Savages) basada en la novela de Don Winslow. La película, con los famosos John Travolta, Benicio Del Toro y Salma Hayek, obtuvo, en
general, buenas críticas.
En el soleado paraíso de Laguna
Beach (California) mientras los insensatos turistas desarrollan sus melanomas,
Ben y Chon (John) se dedican a producir y vender “la mejor marihuana del mundo”.
Además de amistad y grandes beneficios económicos, comparten sexo con la
multiorgásmica O. (Ophelia). La vida les sonríe hasta que el violento cartel
mexicano de Baja, con sede en Tijuana, decide arrebatarles el millonario negocio.
Para acabar de persuadirlos, los narco secuestran a la chica. Ben es partidario
de plegarse a las exigencias de los mexicanos. Chon prefiere, en cambio, replicarles
imitando sus salvajes métodos.
La adaptación de Stone es bastante
correcta y fiel al argumento de la obra original: el propio Winslow participó
en el guion. Pese a ello, como cabe esperar, el contenido se ha adelgazado notablemente.
Por ejemplo, la madre de O., que ocupa jugosas páginas en la novela, ha
desaparecido de la película. Pero lo que hace muy superior a la novela, y que ni
con lupa encontramos en la versión cinematográfica, es la mirada cáustica de
Don Winslow. Veamos:
“Los chicanos, que mandan a sus
hijos a la bonita escuela católica, donde los sacerdotes maricas les enseñarán
a ser dóciles.”
“El género humano en su
totalidad: codicioso, estúpido y despreocupado.”
“Hasta hace poco, los
republicanos inspiraban temor y desprecio; ahora no son más que capullos dignos
de lástima.”
“Si se la dieran al Papa (la
marihuana), acabaría arrojando condones desde el balcón a miles de
adoradores... diciéndoles que vayan a por ello. Dios es bueno, échate un
polvo.”
El éxito de Salvajes (Savages,
2010) hizo que Winslow escribiera Los reyes de lo cool (The Kings of
Cool, 2012). Se trata de una precuela (qué poco me gusta esta palabra) que,
en continuos saltos temporales, traza la biografía del trío de amigos desde sus
antecedentes familiares en la alucinada California hippie de los 60 hasta la
apoteosis de su próspero negocio de marihuana.
Los reyes de lo cool es una divertida novela de ritmo ágil en la
que destaca, de nuevo, el punto de vista crítico del autor sobre nuestra
realidad. ¿Te dicen algo las citas que siguen?
“La economía estaba basada en el intercambio de propiedades
inmobiliarias, incrementando el precio con cada operación. Todo el mundo vivía
de la descomunal estafa piramidal que era el mercado inmobiliario y todo el
mundo esperaba no verse sorprendido con la patata caliente entre las manos en
el momento en que sonara la campana.”
“La única industria en crecimiento ahora mismo en Norteamérica es la
construcción de prisiones... mientras las escuelas tienen que organizar
mercadillos benéficos para comprar libros, papel y lápices.”
Si el Poder del perro es una novela trágica, cruda y sangrienta
sobre el universo de la droga, Salvajes y Los reyes de lo cool
transitan por el lado paródico y esperpéntico del asunto.
En cualquier caso, un notable para Don Winslow.
Don Winslow: Salvajes,
Martínez Roca, 2011.
Don Winslow: Los reyes de lo cool, Mondadori, 2012.Las claves negras:
- Sigue el rastro al dinero.
- Narcos y mafias.

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