19 de julio de 2009

LIONEL WHITE: ATRACO PERFECTO/ CLEAN BREAK


Lionel White (Buffalo, 9 de julio de 1905-1985) fue un escritor estadounidense de novela negra que debe en buena medida su fama a la adaptación cinematográfica de su novela Clean Break (1955) que hizo Stanley Kubrick como The Killing, 1965 (Atraco perfecto, en España). Cabe señalar que en el guión de la película participó, además de Kubrick, Jim Thompson, uno de los grandes nombres del género negro: 1280 almas, La huida. El protagonista del film fue Sterling Hayden.
En total cinco de sus novelas fueron llevadas al cine. Entre ellas, Obsession, dirigida como Pierrot le fou por otro grande, Jean-Luc Godard. En los últimos tiempos, Quentin Tarantino le ha rendido también homenaje.
Lionel White comenzó como reportero de noticias policíales antes de dedicarse a la novela. Su especialidad eran los relatos de atracos y secuestros. Clean Break pertenece, como es sabido, a este subgénero del atraco. En este caso, se trata de la preparación y posterior ejecución, con éxito, de un "golpe" al hipódromo de Long Island, Nueva York, en el que se consigue un botín de dos millones de dólares durante la celebración de la carrera más importante de la temporada.
El protagonista es Johnny Clay. Durante cuatro años de reclusión en la cárcel ha preparado minuciosamente el golpe. Para llevarlo a cabo necesita colaboradores no profesionales. De esta forma espera evitar el error habitual de este tipo de asuntos: los ladrones "siempre riñen con los otros ladrones". Todos ellos tienen serios problemas económicos (pérdidas en la bolsa o en apuestas, deudas a prestamistas exigentes, una esposa exigente en lo relativo al vil metal...) y esperan, cómo no, comenzar una nueva vida con el fruto del delito.
El análisis psicológico de estos personajes y de sus diferentes motivos es uno de los grandes aciertos de Clean Break. Desde el punto de vista de cada uno de ellos vamos conociendo los preparativos y el desarrollo del atraco. Todo parece infalible, pero existe un punto débil: la ambición y el contagioso voltaje sexual (sorprendentemente explícito en una novela de los años 50) de Sherry Peatty, la mujer del más apocado miembro de la banda. El fracaso está servido. Y es que ya se sabe que en el género policial las mujeres suelen ser víctimas propiciatorias o fuente perpetua de problemas.
En conjunto, una obra clásica de la literatura negra. Ágil narración sin digresiones y una estructura perfectamente engrasada.


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