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4 de mayo de 2013

ARTHUR CONAN DOYLE: TODO SHERLOCK HOLMES


Este blog, cuyo nombre es un guiño a Sherlock Holmes, no había dedicado hasta ahora ninguna reseña a Arthur Conan Doyle. La ocasión para obviar semejante laguna surge a propósito de Todo Sherlock Holmes, que reúne la colección íntegra de los relatos, publicados entre 1887 y 1927, protagonizados por el padre de todos los detectives junto a su fiel amigo y narrador, el Doctor John Watson. La editorial Cátedra resuelve con este título uno de los problemas que padecíamos los aficionados: la caótica dispersión de ediciones disponibles y la ínfima calidad de muchas de las traducciones.  
¿Qué podemos decir a estas alturas sobre Sherlock Holmes que no se haya repetido ya infinitas veces? Personalmente me gustaría destacar que el personaje se ha alzado muy por encima de los enigmas planteados en sus aventuras hasta formar parte desde hace décadas de la mitología literaria colectiva. ¿Quién no se imagina a Holmes encerrado en sus habitaciones del 221B de Baker Street fumando alguna de sus apestosas pipas junto a la chimenea, o ensimismado en alguno de sus no menos malolientes experimentos químicos, o tal vez tocando su Stradivarius?
Posiblemente ni el propio Arthur Conan Doyle llegó a ser consciente del alcance universal de su creación como lo demuestra el hecho de que en El problema final (1894) quisiera deshacerse de su popular detective arrojándolo a las cataratas de Reichenbach para dedicarse a tiempo completo a la “literatura seria”. Felizmente, el clamor popular y el enfado de su madre, que dejó de hablarle, hicieron que el autor recuperase a regañadientes a su famosísimo personaje.
Esta magnífica edición anotada de Jesús Urceloy nos permite seguir una ordenada biografía del detective desde que resuelve su primer caso (La corbeta Gloria Scott) cuando tiene 20 años hasta que abandona la profesión a los 49 para dedicarse a la apicultura en las colinas de Sussex (El último saludo).
Brillante, sorprendente, huraño, engreído, misógino (solo la astucia de Irene Adler llega a despertar en él la admiración), Holmes, más allá de su prodigiosa capacidad de observación y deducción (en las que él basa la esencia de su oficio), es, ante todo, un hombre de los tiempos que le tocaron vivir. En La liga de los pelirrojos afirma: “Mi vida se consume en un prolongado esfuerzo por escapar de las vulgaridades de la existencia.” El spleen, que diría Baudelaire. Así, cuando “sus pequeños misterios” no le ayudan a combatir la monotonía vital recurre como el poeta francés a esos paraísos artificiales (cocaína disuelta al siete por ciento, en su caso) que tanto desaprueba Watson.
Una auténtica joya para adictos al género criminal.
Arthur Conan Doyle: Todo Sherlock Holmes. Edición de Jesús Urceloy. Editorial Cátedra, 2012.


17 de noviembre de 2012

JIM THOMPSON: 1280 ALMAS


1280 almas (1964) y El asesino dentro de mí son consideradas como las mejores novelas de Jim Thompson (1906-1977), una de las cimas de la narrativa más negra. Ambas obras tienen mucho en común:  su autor sentía debilidad por los sheriffs corruptos y sin escrúpulos. Su padre fue uno de ellos, por lo que, al parecer, no tuvo que documentarse sobre el tema en ninguna hemeroteca.
Nick Corey es el sheriff de Potts County, un pueblo de mala muerte del sur de EEUU habitado por mil doscientas ochenta almas. “Hay que suponer que las almas están dentro de la gente, ¿no? / Bueno, claro. Es otra manera de decir mil doscientos ochenta habitantes.”
Nick sabe que no es muy listo, “¿quién quiere un sheriff listo?”, pero alcanza a comprender que su trabajo seguirá siendo un chollo mientras se limite a darle la espalda a los líos y a detener a algún don nadie de vez en cuando. También sabe que con tantas mujeres en su vida acabará metiéndose en problemas. En efecto, puntuales a la cita, los problemas llaman a la puerta cuando se aproxima las elecciones para la renovación del cargo. “Nick Corey, ¿cómo cojones te metes en unos jaleos tan increíbles?”
Jim Thompson, sin evitar el esperpento, nos presenta a un burdo personaje corrupto, soez, inútil, psicópata y sin principios morales. Una de las 1280 almas de un poblacho racista, violento, clasista, machista, mezquino e inculto.

Para acabar, tomo partido. El asesino dentro de mí es mucho mejor novela que 1280 almas.

Jim Thompson: 1280 almas, RBA, Serie Negra.

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23 de septiembre de 2012

RAYMOND CHANDLER: LA ALTA VENTANA



Hace 70 años Raymond Chandler escribió La alta ventana (The High Window, 1942). En su tercera aparición (tras El sueño eterno y Adiós, muñeca), Philip Marlowe es un personaje perfectamente definido camino de alcanzar la apoteosis en El largo adiós (1953).
En La alta ventana la señora Murdock, mientras ingiere copa tras copa de oporto, contrata a Marlowe para que encuentre una moneda desaparecida de gran valor. De paso, deberá conseguir el divorcio de su débil hijo, “un maldito idiota” casado con una atractiva cantante, la principal sospechosa del robo:  “ya sabe usted cómo es esa gente de los clubes nocturnos”.
Junto a la maestría narrativa de Chandler y el extraordinario acierto que supone la creación de un mítico personaje que concentra toda la atención del lector, uno de los mayores puntos de interés de La alta ventana reside, en mi opinión, en la consciencia del autor en que estaba abriendo un nuevo camino en la novela policíaca. Años después lo expuso en El simple arte de matar (1950), su ideario narrativo.
Recordemos, a propósito de esto, una parodia genial. Leslie Murdock, a la espera de un brillante colofón deductivo a la manera de Hercule Poirot, le dice a Philip Marlowe:
“Me da la sensación de que va usted a estar deslumbrante. Un implacable chorro de lógica e intuición y todas esas paparruchas. Como un detective de novela.”
A lo que Marlowe responde:
“Pues claro. Considerar las evidencias una a una, integrarlas todas en un patrón coherente, añadir algún que otro detalle que me saco de la manga por aquí y por allá, analizar los motivos y los personajes y presentarlos de un modo totalmente diferente de lo que todo el mundo, incluido yo mismo, pensaba que eran hasta este momento mágico… y por último lanzarme  en picado sobre el sospechoso menos prometedor… El cual, en ese momento, se pone pálido como un papel, echa espuma por la boca y se saca una pistola de la oreja derecha.”
De esta forma Chandler, siguiendo la estela de Dashiell Hammett, estaba dinamitando los cimientos de la novela de enigma criminal europea y dando prestigio literario a un género hasta entonces menor. Si recordamos que al otro lado del Atlántico, también en 1942, Agatha Christie publicó Los cinco cerditos, comprenderemos la auténtica importancia de la revolución emprendida por Raymond Chandler.

Raymond Chandler: Todo Marlowe, RBA, Serie Negra, 2009.

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12 de agosto de 2012

CORNELL WOOLRICH: LA NOVIA VESTÍA DE NEGRO


Cornell Woolrich (1903-1968), conocido también por sus seudónimos William Irish o George Hopley, es uno de los clásicos de la novela policiaca estadounidense.  Durante un tiempo trabajó como guionista para Hollywood. Algunas de sus obras fueron adaptadas al cine. La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock) y La novia vestía de negro (François Truffaut) son las más populares.
La novia vestía de negro (The Bride Wore Black, 1940) nos narra la venganza fríamente ejecutada por una atractiva viuda a lo largo de dos años. Si la viuda representa la desconfianza en la justicia y la metódica persecución de su objetivo criminal, los cuatro insensatos botarates que causaron indirectamente la muerte de su marido ejemplifican la insustancialidad. El lado reflexivo y racional corre a cargo del persistente inspector Wanger encargado del convencional golpe de efecto final.
Tras casi ocho décadas, en La novia vestía de negro pesan su encorsetada estructura y su rancia moralina. Me atrevo a decir que la película de Truffaut es infinitamente más sugerente y entretenida que la novela de Cornell Woolrich.

Cornell Woolrich: La novia vestía de negro, RBA, Serie Negra, junio de 2012.


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20 de julio de 2012

MAJ SJÖWALL Y PER WAHLÖÖ: LOS TERRORISTAS


Los terroristas (Terroristerna, 1975) es la décima y última novela escrita por Maj Sjöwall (1935) y Per Wahlöö (1926-1975).
Uno de los puntos de interés de la lectura de las novelas protagonizadas por el inspector Martin Beck es comprobar cómo progresivamente van ganando peso las tesis críticas de sus autores. Si en las primeras novelas de la serie el enigma policial tiene prioridad sobre la denuncia social, poco a poco la situación se va invirtiendo.
En Los terroristas, la trama, muy esquemática, se subordina a la virulenta crítica que Maj Sjöwall y Per Wahlöö realizan del Estado del bienestar sueco.
La justicia es ridiculizada mediante el esperpéntico juicio a una joven atracadora de un banco. Mientras tanto, la operación policial montada para proteger a un senador estadounidense que visita Suecia acaba en el más absoluto desastre con la muerte del jefe de gobierno de la nación. Qué esperar de una policía estatal  que aparece “como una colección de matones corrompidos e ignorantes, o como un rebaño de bobos uniformados con una dirección estúpida y desconsiderada.” ¿Y la policía secreta? La SAPO es retratada “bajo el signo de la ridiculez y de la payasada.” Y, para completar el puzzle, un gobierno socialdemócrata que “había llegado a no ser ni socialista ni democrático.”
En conjunto, las diez novelas de Maj Sjöwall y Per Wahlöö constituyen una referencia imprescindible para entender la evolución de la novela policiaca europea de las últimas décadas.


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17 de junio de 2012

JIM THOMPSON: EL ASESINO DENTRO DE MÍ



Hace unos meses la adaptación cinematográfica de Michael Winterbottom, recibida con división de opiniones y algún premio a la peor actriz, nos devolvió a la memoria una de las novelas clásicas de James Myers Thompson (1906-1977): El asesino dentro de mí (The Killer Inside Me, 1952).
El título, muy explicativo, nos da la clave de la novela. El protagonista nos adentra en primera persona en su psicología asesina.
Lou Ford, sheriff adjunto de Central City, Texas, es considerado una gran persona. En realidad es un personaje perturbado que, cuando recibe la orden de expulsar a una prostituta de la ciudad, encuentra la ocasión de ejecutar un plan de venganza demorado durante años.
Lo más destacable de El asesino dentro de mí es el viaje interior por los tortuosos laberintos de la mente patológica del protagonista. El lector queda sobrecogido con la frialdad y el distanciamiento con que Lou Ford narra sus crímenes.
Los analistas de la obra de Thompson destacan la insistente presencia de elementos  autobiográficos en su literatura. En El asesino dentro de mí hay evidentes referencias a la compleja y obsesiva relación del autor con su padre.
Una cita memorable: “Antes del anochecer es cuando hay más luz.” En sentido metafórico, claro está.

Jim Thompson: El asesino dentro de mí, RBA, Serie Negra, 2010.


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20 de mayo de 2012

ED McBAIN: ODIO


Antes de cometer un crimen, uno de los personajes de Asesinato en el Savoy lee una novela: Odio de Ed McBain. Maj Sjöwall y Per Wahlöö hacen de esta forma un homenaje explícito a uno de sus referentes literarios.
Ed McBain es el seudónimo de Evan Hunter (nacido Salvatore Albert Lombino, 1926-2005), prolífico narrador y guionista (Los pájaros, 1963, su guion más importante).
Odio (Cop Hater, 1965) es la primera novela de su influyente serie Distrito 87, perteneciente al subgénero police procedural, caracterizado por reflejar el trabajo colectivo policial y que tan imitado ha sido en series de televisión. Hill Street Blues, quizá la más conocida.
En Isola (nombre ficticio de Nueva York) los escasos dieciséis detectives asignados a la Comisaría 87 tienen que hacerse cargo de los delitos cometidos en un multicultural barrio de 90.000 personas. Con un estilo realista y minucioso Ed McBain nos describe el procedimiento policial y la vida personal y profesional de algunos de estos detectives. Incluso llegamos a conocer su sueldo: “un detective de tercera ganaba 5.230 dólares al año”.
A las once cuarenta y uno de una calurosa noche de julio uno de los detectives de la comisaría es asesinado por la espalda. No hay explicación ni móvil para el crimen. Solo un dato: las balas fueron disparadas por una pistola de calibre 45. En la sala de detectives los compañeros del fallecido se conjuran para encontrar al asesino. “No podemos dejar que maten a un policía, porque un policía es un símbolo de la ley y el orden. Si nos olvidamos de ese símbolo, las calles se llenan de animales. Y ya tenemos suficientes animales en nuestras calles.”
Noches después otros dos detectives son asesinados de la misma forma. El asesino parece odiar, sin más, a los policías. Steve Carella, un detective que lee Ulises de Joyce, teme ser la siguiente víctima, aunque presiente que detrás de los crímenes puede esconderse una simple cuestión personal y no un ajuste de cuentas con el cuerpo de policía.
Interesante a pesar de cierto tono propagandístico. Conviene siempre revisar los clásicos.

Ed McBain: Odio, RBA, Serie Negra, 2012.

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19 de mayo de 2012

MAJ SJÖWALL Y PER WAHLÖÖ: LA HABITACIÓN CERRADA


La habitación cerrada (Det slutna rummet, 1972) es una novela excelente. Sin duda una de las mejores escritas por Maj Sjöwall (1935) y Per Wahlöö (1926-1975).  
Martin Beck, tras recuperarse durante quince meses de un disparo en un pulmón (El abominable hombre de Säffle), se reincorpora al trabajo. Mientras sus compañeros forman parte de una operación especial contra atracos a bancos, él retoma un caso que está a punto de cerrarse: una persona muerta de un disparo en el pecho encontrada en una habitación cerrada a cal y canto. Beck pronto descubre que desde el principio el caso ha sido llevado con negligencia y que se ha dado por supuesto que se trata de un suicidio, pero ¿dónde está entonces la pistola?
La habitación cerrada cuenta con no pocos puntos de interés que se inician con un interesante prólogo de Michael Connelly ("los libros de la serie de Martin Beck son una de las colecciones policiacas más auténticas, profundas y apasionantes jamás escritas."). Hay en la novela un notable juego literario que se inicia en el título y que recrea uno de los temas clásicos del enigma policial: la habitación cerrada. Este juego intertextual alcanza la genialidad con la parodia de los enterradores del acto V de Hamlet convertidos en los conductores de la furgoneta en la que se trasladan los cadáveres de los suicidas.
Destaca también en la obra un tono humorístico que alcanza tanto a los "patéticos" atracadores como al inepto grupo policial que los busca y que desemboca en una cómica y desastrosa intervención. Para Sjöwall y Wahlöö los auténticos delincuentes son aquellos que la policía no persigue. Los que "se dedican a explotar a los individuos… Sacan beneficio de todo. Envenenan la naturaleza y a la población. Degradan y derriban barrios enteros para luego construir en su lugar otros peores. Y nunca les pillan."
Por último, como siempre apunto en relación a la serie Martin Beck, sorprende su actualidad. La habitación cerrada parece escrita en nuestros días. Un ejemplo: "La tasa de desempleo era cada vez mayor… incluso los universitarios y los profesionales altamente cualificados no tenían trabajo o debían pelearse por empleos mal remunerados y muy por debajo de sus capacidades."
Absolutamente recomendable.
MAJ SJÖWALL Y PER WAHLÖÖ: La habitación cerrada, RBA, Serie Negra, 2012.
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21 de abril de 2012

ANDREA CAMILLERI: LAS PRIMERAS NOVELAS DE SALVO MONTALBANO (LA FORMA DEL AGUA, EL PERRO DE TERRACOTA Y EL LADRÓN DE MERIENDAS)

El veterano escritor Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925) comenzó en 1994 sus novelas sobre el popular (serie de televisión incluida) comisario Salvo Montalbano, que hasta el momento no había recibido la atención merecida en Elemental, querido blog.
Salvo Montalbano es el comisario de las Fuerzas de Seguridad de Vigàta (provincia de Montelusa). Tanto la ciudad como la provincia son lugares ficticios que se pueden situar con facilidad en Sicilia debido a múltiples referencias geográficas, lingüísticas, sociales, culturales…
A sus cuarenta y tantos años, Montalbano vive solo en Marinella, en un pequeño chalet frente al mar, y no quiere más complicaciones en su vida. Teme ser ascendido como teme mayores compromisos con Livia, su novia desde hace años. Es un personaje temperamental, testarudo y de humor variable según los cambios meteorológicos, que intenta disfrutar de la vida. Sobre todo de los placeres de la buena mesa:
 “Se zampó unas almejas salteadas con pan rallado, una abundante ración de espaguetis solos con almejas y un rodaballo al horno con orégano y limón caramelizado. Lo completó con un pastel de chocolate amargo con salsa a la naranja. Al final, se levantó, se dirigió a la cocina y estrechó emocionado la mano del cocinero sin decir nada. En el coche, de camino hacia el despacho de Valente, cantó a grito pelado. “Mira cómo me balanceo, mira cómo me balanceo, con el twist…”
Además de la gastronomía su gran afición es la literatura. Algunos de los escritores que frecuenta son Dylan Thomas, Le Carré, Eco, Leonardo Sciascia, Pirandello, Borges y, ¿cómo no?, Manuel Vázquez Montalbán. 
 “El comisario estaba leyendo una novela negra de un escritor que tenía su mismo apellido, solo que castellanizado como Montalbán…”
Es ya una obviedad repetir que Salvo Montalbano nace de un guiño literario de Camilleri al autor barcelonés y a su detective estrella Pepe Carvalho.

Estas son las tres primeras novelas de Salvo Montalbano:
La forma del agua (La forma dell´acqua, 1994)
Un influyente empresario y político local, católico practicante, es encontrado muerto en el interior de su coche aparcado en el lugar más inesperado: El aprisco, una zona de prostitución y drogas. Murió mientras mantenía relaciones sexuales. En la investigación Montalbano será fiel a la norma básica de cualquier detective: nada es lo que aparenta. Adjudicaciones amañadas, comisiones millonarias, chantaje, tráfico de divisas, blanqueo de dinero negro, lucha por el poder político… en un caso que nos resulta de plena actualidad, ¿no?
 El perro de terracota (Il cane di terracotta, 1996)
Un mafioso de segundo nivel, Tano el Griego, se entrega a Montalbano. Un gran éxito para el comisario que ve cercano su temido ascenso. Además, el hallazgo en una cueva cerrada durante decenas de años de dos jóvenes abrazados junto a un perro pastor de terracota de tamaño natural despierta su interés preferente. El comisario reconstruye una historia de amor que tuvo lugar en los años finales de la Segunda Guerra Mundial. En esta novela, Montalbano recibe un disparo. En su habitación del hospital lo acompañan las tres mujeres de su vida. Livia, su novia habitualmente enfadada con él. La joven inspectora Anna Ferrara, siempre dispuesta a seducirlo. La escultural sueca Ingrid Sjostrom, hasta el momento solo su amiga.
El ladrón de meriendas (Il ladro di merendine, 1996)  
Un comerciante jubilado aparece asesinado en el ascensor de su vivienda. Las relaciones sexuales que mantenía con una joven tunecina parecen estar relacionadas con el crimen, pero la sospechosa ha desaparecido dejando abandonado a su hijo. Lo que ignora el comisario es que el niño provocará nuevas tensiones en su relación con Livia. Montalbano solo encuentra una solución largamente demorada. Acostumbrado a redactar informes, propone matrimonio a su novia en una carta nada romántica y de estilo burocrático.
“4) Lo mejor que se podría hacer para abreviar, según el juez, sería que nosotros dos nos casáramos.5) Por consiguiente, prepara los papeles.”

Salvo Montalbano: humano, creíble, entrañable. Y muy recomendable.

10 de abril de 2012

MAJ SJÖWALL Y PER WAHLÖÖ: ASESINATO EN EL SAVOY

Maj Sjöwall (1935) y Per Wahlöö (1926-1975) escribieron entre 1965 y 1975 diez novelas protagonizadas por el comisario Martin Beck que revolucionaron el panorama de la literatura policiaca nórdica. Asesinato en el Savoy (Polis, Polis, potatismos, 1970) es la sexta de la serie.
Un hombre entra en el restaurante del Hotel Savoy de Malmö y dispara con tranquilidad a la cabeza de Viktor Palmgren, uno de los empresarios más influyentes de Suecia, “el chupasangres que se enriquecía a costa de la miseria de los demás.” Entre otros negocios ilegales, se dedicaba a la venta de armas a países africanos. Cualquiera de sus múltiples enemigos pudo ser el asesino. Por otro lado, el móvil pasional podría estar presente. La joven y atractiva esposa de Palmgren le era infiel.
Martin Beck se hace cargo del caso, pero, como no se descarta tampoco el crimen político, el Departamento de Seguridad del Estado (SÄPO) conduce una investigación paralela. Para los autores, la SÄPO, “como la gente la llamaba, era una institución de lo más particular, despreciada por muchos, pero célebre sobre todo por sus ridículos procedimientos y por su descomunal incompetencia.”
Beck, que ha mejorado su calidad de vida desde que se ha separado de su mujer, no se siente nada bien consigo mismo cuando encarcela a quien, en efecto, es el autor del crimen pero también una víctima más de la injusticia social.
En Asesinato en el Savoy Maj Sjöwall y Per Wahlöö reflejan lúcidamente el engañoso esplendor de la sociedad sueca de finales de los 60 y principios de los 70: “Brotaba por doquier toda clase de delitos en aquel hervidero desordenado que habían dado en llamar la sociedad de bienestar.”


6 de abril de 2012

MAJ SJÖWALL Y PER WAHLÖÖ: EL COCHE DE BOMBEROS QUE DESAPARECIÓ


El matrimonio sueco formado por Maj Sjöwall (1935) y Per Wahlöö (1926-1975) escribió entre 1965 y 1975 diez novelas protagonizadas por el comisario Martin Beck que revolucionaron el panorama de la literatura policiaca nórdica. El coche de bomberos que desapareció (Brandbilen som försvann, 1969) es la quinta de la serie.
Estocolmo, 7 de marzo de 1968. Un insignificante ladrón de coches se suicida en su cama. Junto a él se encuentran escritas dos palabras: Martin Beck, el nombre del inspector jefe de la Brigada de Homicidios. Simultáneamente un edificio es consumido por las llamas. Por error, los bomberos tardan en llegar. Mientras, el inspector Gunvald Larsson rescata del incendio a varias personas. Hay varios muertos, uno de ellos es otro suicida.
Los dos suicidas pertenecían a una banda de poca monta que se dedicaba a robar coches y a venderlos en Polonia. Semanas después aparece asesinado dentro de un coche arrojado al mar en el puerto de  Malmö el tercer miembro de la banda.
La policía de Estocolmo solo cuenta con interrogantes, nunca se ha enfrentado a un caso con tantos “peros”, y tantos “si” y “quizás”, o “probablemente”, aunque parece claro que la banda planeaba un negocio de mayor importancia que los superó.
Como en otras de sus novelas, Maj Sjöwall y Per Wahlöö nos presentan un argumento lineal y sencillo al servicio de la denuncia social. Tras la deslumbrante fachada del progreso y del bienestar suecos, se ocultan el crimen, la delincuencia, la prostitución, el tráfico de drogas, la contaminación, la ineptitud y la violencia policial, la incompetencia de los servicios públicos…
En un guiño explícito, los autores nos muestran sus referencias literarias. Durante un relajado fin de semana en el que se ha quedado solo en casa, Martin Beck disfruta leyendo La dama del lago de Raymond Chandler. Sin duda, buena elección.

6 de enero de 2012

JOHN LE CARRÉ: LA GENTE DE SMILEY


Cinco años después de El topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy, 1974) John Le Carré publicó La gente de Smiley (Smiley's People, 1979), la novela en la que el entrañable George Smiley ajusta cuentas pendientes con Karla.
Tras “la caída” y la eliminación del topo soviético, muchas cosas han cambiado en el Circus. Su nuevo jefe, Saul Enderby (El honorable colegial, The Honourable Schoolboy, 1977) intenta ante todo evitar más escándalos, pero un inquietante suceso activa las alarmas. El general Vladimir, un veterano militar estonio del Ejército Rojo que se había convertido en agente británico tras la represión soviética contra su país natal, es asesinado en un parque. Pocas horas antes de su muerte, Vladimir había intentado en vano ponerse en contacto con George Smiley asegurando disponer de importantes pruebas que apuntaban directamente al Centro de Moscú.Como en El topo, Oliver Lacon rescata de su retiro a Smiley para que apague un conato de incendio que puede volver a carbonizar el Circus.
Con la colaboración de su gente, viejos conocidos como Connie Sachs, Toby Esterhase o Peter Guillam, George Smiley sigue literalmente los pasos de Vladimir. La pista se inicia en Maria Andreyevna Ostrakova, una rusa exiliada en París, pasa por Anton Grigoriev, diplomático de la Embajada soviética en Berna, y conduce directamente al único punto débil de la vida personal de Karla.
Utilizando las técnicas de su “adversario de toda la vida” el viejo Smiley consigue una victoria que le lleva a la cúspide de su carrera, pero que le provoca insatisfacción. Y es que el éxito también puede ser amargo.
La gente de Smiley es una novela de ambientación sombría, en la que domina más la reflexión existencial (o lo que es sinónimo, el desengaño) que la acción. Su calculado ritmo pausado se acelera en los últimos capítulos situados en Berna hasta llegar a su memorable desenlace.

Magistral cierre de la serie Smiley/Karla.

La serie Smiley/Karla en Elemental, querido blog:
La gente de Smiley (Smiley's People, 1979)



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19 de noviembre de 2011

PATRICIA HIGHSMITH: RIPLEY EN PELIGRO


Según Patricia Highsmith en Ripley en peligro (Ripley Under Water, 1990) su famoso personaje "roza la locura" ante la amenaza que supone la aparición en Villeperce de los Pritchard, una indeseable pareja estadounidense que se ha propuesto arruinar su confortable existencia. En su afán por escapar de ellos Tom se decide a hacer algo insólito en él: viajar con Heloise. Pero hasta Tánger los persigue el pegajoso David Pritchard, empeñado en sacar a la luz todo el historial delictivo de Ripley, desde el asesinato de Dickie Greenleaf hasta el de Thomas Murchison pasando por las falsificaciones de los cuadros de Derwatt.
De vuelta a Francia, Pritchard consigue encontrar el irreconocible y decapitado cadáver de Murchison, pero de nuevo la buena suerte acude a rescatar a Ripley cuando más cerca se encuentra del abismo. En su última aparición Tom Ripley nos deja el eco de su risa histérica ante el inesperado desenlace.
Destaca en Ripley en peligro, en primer lugar, la dedicatoria de la novela a "los muertos y heridos de la Intifada, a los kurdos, a todos aquellos que luchan contra la opresión...", cuando Patricia Highsmith siempre había dedicado sus obras a personas concretas. En segundo lugar, las relaciones sadomasoquistas que establecen entre ellos los Pritchard y que hoy calificaríamos de maltrato a la mujer.
En conjunto, el 5º y último Ripley nos presenta una anémica trama con repetidas referencias a situaciones de las novelas anteriores. En cuanto al protagonista, encontramos al Tom Ripley más plano y esquemático de toda la serie.

Patricia Highsmith: Ripley, Editorial Anagrama, 2009.

La serie Ripley de Patricia Highsmith en Elemental, querido blog:
El talento de Mr. Ripley
La máscara de Ripley
El amigo americano (El juego de Ripley)  
Tras los pasos de Ripley 
Ripley en peligro

Otras novelas de Patricia Highsmith:

6 de noviembre de 2011

PATRICIA HIGHSMITH: TRAS LOS PASOS DE RIPLEY


En Tras los pasos de Ripley (The Boy Who Followed Ripley, 1980), Ripley encuentra a un joven imitador. El muchacho que sigue sus pasos es Frank Pierson, que tras asesinar en Estados Unidos a su millonario padre viaja con identidad falsa hasta Villeperce para ponerse bajo la tutela de Tom, que adopta con él una ambigua relación protectora que incluso despierta las dudas de Heloise, en general indiferente a las extrañas amistades y a los inexplicables viajes de su marido.

Mientras su familia lo busca por Europa, Frank viaja a Berlín con su maestro. En la ciudad alemana, el joven norteamericano es secuestrado. Tom siente una angustia que jamás antes había experimentado y que le conduce a actuar, a su peculiar manera, como un héroe. Disfrazado de mujer (“Uno podía sentirse libre y en cierto sentido como uno mismo al ir disfrazado”) ejecuta un esperpéntico plan con el que consigue liberar al muchacho y hacer huir a los secuestradores, en realidad unos aficionados. Por último, Frank se reúne con los suyos en Estados Unidos. Parece el final perfecto, pero para Patricia Highsmith no hay nada más horroroso que la familia, y al joven le domina la culpabilidad, algo contra lo que Ripley no ha podido inmunizarlo.

En su 4º Ripley, además de las constantes temáticas de Patricia Highsmith (la ambigüedad moral y sexual, el disfraz, la doble identidad, la culpabilidad...), encontramos claras huellas autobiográficas.  En 1978 Patricia fue nombrada presidenta del Festival de Cine de Berlín. La experiencia en sí fue un desastre, pero le permitió pasear por la ciudad y frecuentar los locales de ambiente en compañía de Tabea Blumenschein, su joven amante de esos días. Es significativo que en la novela Tom y Frank recorran los mismos lugares berlineses que la autora y su amiga alemana.

De la misma forma que es significativo que la banda sonora de la novela corresponda en esta ocasión al disco Transformer de Lou Reed (producido por David Bowie en 1972).  La canción preferida de Patricia, que escuchaba una y otra vez, era Make-Up (“Maquillaje”), cuya letra condensa perfectamente sus obsesiones personales y literarias y de paso le recordaba a Tabea, actriz transformista.
"Tu cara cuando duermes es sublime,
hasta que abres los ojos...
entonces llega la máscara Factor Número Uno
sombreador de ojos, labios rosa, ¡oh, es tan divertido!"
Patricia Highsmith: Ripley, Editorial Anagrama, 2009.

La serie Ripley de Patricia Highsmith en Elemental, querido blog:
El talento de Mr. Ripley
La máscara de Ripley
El amigo americano (El juego de Ripley)  
Tras los pasos de Ripley
Ripley en peligro

Otras novelas de Patricia Highsmith:

15 de octubre de 2011

PATRICIA HIGHSMITH: EL AMIGO AMERICANO (EL JUEGO DE RIPLEY)


En 1974 publicó Patricia Highsmith la tercera novela sobre su personaje preferido. En El amigo americano/ El juego de Ripley (Ripley's Game) encontramos a Jonathan Trevanny, una de las figuras más humanas que creó. Patricia Highsmith sentía predilección por los personajes irritantes, en el límite de la patología moral, con los que difícilmente se identifica el lector y que ponen a prueba sus valores y códigos de conducta.     
Jonathan Trevanny, en cambio, es alguien normal, cercano al lector. Tiene “treinta años y pico, inglés, enmarcador de cuadros, casado con una francesa y padre de un chico de corta edad... Parece la viva imagen de la inocencia y la decencia...” Además, necesita dinero. Le quedan pocos años de vida, tiene leucemia, y visitar a los mejores especialistas europeos podría suponerle recibir esperanzadores diagnósticos.
Mientras tanto, Ripley se aburre. Entonces recibe la visita de Reeves Minot (uno de sus “horribles amigos”, según Heloise) que le pide que busque a alguien dispuesto a cometer uno o dos asesinatos sencillos. Se trataría de eliminar a algunos mafiosos a cambio del ingreso de una importante suma de dinero en un banco suizo.
Tom tiene al candidato ideal para ejecutar el trabajo. Jonathan Trevanny es la víctima perfecta del juego de Ripley. Cuando el asunto se complica, Ripley, "vagamente avergonzado" (nunca podrá sentir auténtico remordimiento), decide ayudar a Trevanny para que cobre el dinero prometido.
En un final que representa a la perfección la ambigüedad moral de los personajes de Patricia Highsmith, Simone, la esposa de Jonathan se muestra horrorizada (¿quién no lo estaría?) cuando conoce que su marido se ha convertido en un asesino. A pesar de todo, no dirá nada de lo ocurrido a la policía para poder así embolsarse el dinero. De esta forma Ripley, una vez más, evitará los problemas con la ley. Y es que Tom “creía en el pensamiento positivo. No había que esperar sino pensar lo mejor y las cosas saldrían bien sin más.”


En 1975 Wim Wenders visitó a Patricia Highsmith en Francia. El director alemán era un ávido lector de sus novelas y estaba interesado en adaptar al cine alguna de ellas. El problema consistía en que los derechos estaban en poder de los grandes estudios. Durante esa visita Patricia sacó de un cajón una copia de la novela que acababa de escribir. "Nadie lo ha leído, tenga la seguridad de que los derechos no están vendidos." Wenders leyó el manuscrito de un tirón en su viaje de regreso en tren a Múnich. De esta forma surgió la magnífica película El amigo americano que en un principio desagradó a Patricia Highsmith (entre otras cuestiones por haber mezclado La máscara de Ripley con El juego de Ripley), aunque posteriormente tuviera mejor opinión de ella y elogiara la interpretación de Dennis Hopper por haber captado mejor que ningún otro actor la esencia psicológica de Ripley.

Menos mal que Patricia Highsmith no tuvo ocasión de contemplar a Matt Damon en la fallida adaptación de Anthony Minghella de El talento de Mr. Ripley (1999). No hubiera detectado el espíritu de Ripley en ni uno solo de los fotogramas. En cambio nosotros hubiéramos disfrutado con la acidez de sus sarcásticos e indignados comentarios.
Magnífica novela. La mejor Patricia Highsmith.

Patricia Highsmith: Ripley, Editorial Anagrama, 2009.

La serie Ripley de Patricia Highsmith en Elemental, querido blog:

El talento de Mr. Ripley
La máscara de Ripley
El amigo americano (El juego de Ripley) 
Tras los pasos de Ripley 
Ripley en peligro


Otras novelas de Patricia Highsmith:

4 de octubre de 2011

PATRICIA HIGHSMITH: LA MÁSCARA DE RIPLEY

Patricia Highsmith publicó La máscara de Ripley (Ripley Under Ground, 1970) dieciséis años después de El talento de Mr. Ripley.

En su segunda aparición Tom Ripley ya ha alcanzado su anhelado ascenso social a pesar de que el "asunto Greenleaf" no ha sido olvidado del todo y su reputación es más bien dudosa. Desde su aventura italiana han transcurrido tres o seis años (la autora se contradice en este punto) y Ripley vive en Villeperce-Sur-Seine, cerca de París, en una mansión regalo de bodas del millonario padre de su esposa, Heloise Plisson.

Su confortable estilo de vida, ama de llaves incluida, se ve amenazado cuando un coleccionista de arte, Thomas Murchison, comienza a afirmar que los más recientes cuadros del cotizado pintor Derwatt no son originales. En efecto, el pintor había muerto años antes en Grecia y Tom había sido el ideólogo de un lucrativo fraude de falsificaciones que ahora podría conducirlo a la ruina.

Para evitarlo Ripley recurrirá a su juego favorito: la doble identidad. Se hace pasar por Derwat aprovechando la inauguración de su última (falsa) exposición para intentar silenciar los rumores. A pesar de todo, Murchison continuará convencido de la falsedad de los ultimos cuadros. Ripley, con su habitual frialdad y ausencia de sentimiento de culpabilidad, se ve obligado a volver a asesinar aunque sin "la sensación de que hubiera sido un crimen." 

En La máscara de Ripley encontramos dos de los personajes principales del resto de novelas de la serie. Por un lado, el indeseable Reeves Minot dedicado siempre a sus turbios negocios. Por otro lado, Heloise, la superficial esposa de Tom atareada solo en sus lujosas compras, en programar sus reuniones sociales, vacaciones y cruceros  y preocupada únicamente por no perder la asignación monetaria de su padre (y es que Patricia Highsmith nunca fue muy bondadosa con sus personajes femeninos.) En su asexuada vida matrimonial Ripley encuentra mucho tiempo libre para sus asuntos delictivos y una esposa bastante comprensiva con ellos, ya que "la irrespetuosa actitud de Heloise se parecía a la de él mismo. El sentido del decoro de Heloise no era sino pura apariencia, lo sabía muy bien, pues de lo contrario nunca se habría casado con él."

 Tom Ripley, la magistral creación de Patricia Highsmith, es siempre adictivo.

Patricia Highsmith: Ripley, Editorial Anagrama, 2009.

La serie Ripley de Patricia Highsmith en Elemental, querido blog:

El talento de Mr. Ripley
La máscara de Ripley
El amigo americano (El juego de Ripley) 
Tras los pasos de Ripley 
Ripley en peligro

Otras novelas de Patricia Highsmith: